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Los tígueres tienen luz verde para asaltar y saquear al país, pero a Vladimir Guerrero hay que avasallarlo...

No se puede negar que la mayoría de peloteros criollos son analfabetos integrales, de piés a cabeza, que apenas balbucean -con sus excepciones- palabras sueltas e incoherentes. Y así actúan, merced a la oscuridad mental que le hereda este sistema excluyente en el que la educación jamás ha sido prioridad. Llegan a Grandes Ligas con un quinto o sexto curso. Lo del 1.8% del PIB a la educación no es un juego de niños. Se refleja a todos los niveles. La única diferencia entre cualquiera de esos muchachos que desertan de las aulas para meterse a limpiavidrios o limpiabotas, o consumidores de cemento, y la inmensa mayoría de peloteros, es el dinero y la fama que adquieren los segundos al llegar a Grandes Ligas. Sin embargo, no se puede soslayar el inapreciable aporte que hacen al país esos destacados deportistas de variadísimas formas. Lo que le hicieron a Vladimir Guerrero hoy me pareció grotesco, innecesario, circense, exagerado. Por una simple riña, a una gloria del deporte nuestro la aprehenden y someten al escarnio y bochorno público, mientras tanto ladrón impune se desplaza soberbio y arrogante por las calles de República Dominicana, parado el pecho. Aplastan diariamente a la patria entera, la zarandean, le sacan la lengua a 9 millones de personas, las asaltan vulgar y descaradamente ante los ojos de todos, y yo nunca he visto a un Jefe de Policía indignado y descargando toda su ira y encono sobre ninguno de esos tígueres que se están bebiendo el país. *Johan Rosario