*Un corrupto hasta el tuétano, desnudado en pelotas por el valiente Marino Zapete, arremetió contra el comunicador y de paso metió a Alfonso Rodríguez en el saco, por secundar la denuncia de que un numeroso grupo de periodistas y funcionarios se robaron a la clara un vacacional en Jarabacoa, cual ha ocurrido con muchísimas otras propiedades del Estado. La estrategia parece estar en boga en estos días. Desde que un periodista serio acorrala a los vagabundos y rastreros, sale unas cuantas bocinas oficiales acusándolo de mil diabluras, casi siempre infundadas. Esta vez la acusación contra Alfonso Rodríguez -un hombre serio hasta donde se sabe- es de que consume toda clase de drogas. Lo dijo un tal Pedro Rodríguez, por cierto beneficiado con una de las famosas cabañas regaladas.El plan es desvirtuar la grave denuncia y volcar la historia hacia otro contexto.
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