El locutor nombrado como JN Nuñez, de la emisora Ritmo 96 y empleado de la discoteca Coyote de Santo Domingo, denuncia que fue salvajamente agredido por Omega y su mánager Papi Juan durante una fiesta en el preindicado establecimiento. Según refiere JN, el propietario de Coyote, Carlos López de nombre, se molestó con él por resistirse a promocionar una fiesta que será amenizada proximamente por Omega. Ante esto, Papi Juan, el mánager de Omega, -asistido por dos seguridad del lugar- increpó primero verbalmente al locutor, y luego terminó arrastrándolo hacia afuera cual marioneta de trapo. Fue entonces cuando, desencajada la cara y en actitud totalmente violenta, emergió Omega desde la oscuridad y, al ver a su presa agarrada por ambos brazos, le propinó tremenda tanda de trompadas en plena cara, aprovechándose de que el hombre no podía defenderse...Ohh, y así quién no es guapo? Al ver al locutor sangrando abundantemente por la nariz y con la cara llena de hematomas, Papi Juan emplazó a Omega a detener la paliza y luego los dos, raudos y veloces, huyero despavoridos del sitio, dejando al locutor tirado en el piso, desangrándose como si fuera un perro. Banner3
Omega, el antisocial
El locutor nombrado como JN Nuñez, de la emisora Ritmo 96 y empleado de la discoteca Coyote de Santo Domingo, denuncia que fue salvajamente agredido por Omega y su mánager Papi Juan durante una fiesta en el preindicado establecimiento. Según refiere JN, el propietario de Coyote, Carlos López de nombre, se molestó con él por resistirse a promocionar una fiesta que será amenizada proximamente por Omega. Ante esto, Papi Juan, el mánager de Omega, -asistido por dos seguridad del lugar- increpó primero verbalmente al locutor, y luego terminó arrastrándolo hacia afuera cual marioneta de trapo. Fue entonces cuando, desencajada la cara y en actitud totalmente violenta, emergió Omega desde la oscuridad y, al ver a su presa agarrada por ambos brazos, le propinó tremenda tanda de trompadas en plena cara, aprovechándose de que el hombre no podía defenderse...Ohh, y así quién no es guapo? Al ver al locutor sangrando abundantemente por la nariz y con la cara llena de hematomas, Papi Juan emplazó a Omega a detener la paliza y luego los dos, raudos y veloces, huyero despavoridos del sitio, dejando al locutor tirado en el piso, desangrándose como si fuera un perro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




0 comentarios:
Publicar un comentario