¿Por qué de buenas a primeras Carlos ha cambiado su conducta dentro del trabajo?, llega tarde y le habla como perro a todo el mundo, siempre está con el ceño fruncido y discutiendo a un nivel que poco le falta para echar espuma por la boca Recientemente para sorpresa de todos se las fue a las trompadas con un compañero, otro día llego con el tufillo del alcohol contaminando el ambiente y hasta le echo un san Antonio a su supervisor inmediato. Aquí está pasando algo muy extraño, bueno en verdad solo para un psicólogo extranjero que no esté al tanto de nuestras leyes laborales y como las mismas fomentan este tipo de conducta. El cuadro de comportamiento laboral ya descrito está tan arraigado en nuestra cultura que debemos considerarle como parte del arquetipo colectivo del cual bebe nuestra dominicanidad. Pero más bien pasemos a explicar el repentino cambio de Carlos.Hasta la belleza cansa
Carlos Pérez trabaja como contable en una afable oficina de un almacén distribuidor desde hace ya 12 años y a pesar de que no gana mal y se le tiene buen aprecio en el trabajo, solo una idea ocupa su mente: que lo boten. Bueno más bien para ser precisos él quiere que lo liquiden, día y noche no hace más que soñar con la voz de la asistente del gerente comunicándole que debe pasar por el departamento de recursos humanos pues allí le van a comunicar algo. Ya hasta fue a la secretaria para calcular cuánto es que le salen y ya hasta ha hecho planes de que va a hacer con el dinero. Claro como buen dominicano aun no ha planeado donde podría volver a trabajar, él solo cuenta con que lo liquiden ya que con eso le bastará, luego él se las arreglará. Un drama muy dominicano.
El pleito del huevo y la piedra
Es lamentable que un ser humano llegue a estas conductas para no perder unos chelitos, he sabido de casos en los que el empleador humilla públicamente al empleado a sabiendas de que este último no está dispuesto a renunciar y dejar sus «cuartos», es entonces cuando se desarrolla una relación sadomasoquista entre ambos que degenera en todo tipo de espectáculos deplorables. El decano de la publicidad local Don Bernardo Bargés es célebre por desarrollar ese tipo de relaciones con sus empleados. Lo humano y digno seria que si quieres salir de una empresa, pones tu renuncia y ya, pero no, las leyes laborales tal y como están formuladas promueven que luches por tu liquidación y esa realidad a fin de cuentas lo único que provoca es que el empleado se vuelva mediocre. Triste drama que es parte de nuestra dominicanidad: el empleado que quiere que lo liquiden.




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