´´Bueno ayer, malo hoy´´, es la forma en que el profano y bucanero Rafael Guareño presenta, desde el color del bifocal lente de su consciencia, la figura del actual alcalde del municipio de Tamboril, Francisco Álvarez (Juan Bo).- Cuando Guareño se interesó por una regiduría escribió una carta en la que presentó a Juan Bo como ´´Un semidiós´´, al que luego de no conseguir su objetivo detracta y lo define como ´´un perverso imaginario´´ que solo un hombre ofuscado por el delirio mercurial puede ver. Esa burda descripción que hace Rafael Guareño del síndico que ayer le sirvió, al que ensalzó y presentó como si fuera su padre, su ídolo, su todo, se debe al color del cristal de su cerebro que, al parecer, está empañado por la carencia de ideas de un individuo atormentado por la iniquidad de las carroñas que buscan vida en la política vernácula dominicana. La reacción del simpático, bonachón y otrora altruista Rafael Guareño en contra del ejecutivo municipal de Tamboril no es asimilada por la población del terruño que encubó y albergó a hombres de la talla de Tomas Hernández Franco, porque contravienen con la filosofía que profesa el ex aspirante a regidor y hoy promotor de cabecera de la candidatura peledeísta a la que tanto vituperó hasta hace apenas días. Para Guareño Juanbo fue bueno ayer porque podía darle algo que pretendía, pero hoy su querido e idolatrado personaje es considerado como ´´un diablo´´ extraído de una espeluznante novela de misterio, escrita con las ilusiones que cabalgan en la atormentada mente de una persona que vaga sin rumbo en un terreno oscuro y tortuoso. Su nuevo proceder, si bien ha causado malestar y sorpresa entre muchas personas serias que veían en el Guareño actual a un sano arquetipo del liderazgo social y comunitario en la diáspora dominicana de Nueva York, no ha sido novedad para quienes por largo tiempo han presenciado el camaleónico y retorcido accionar del antiguo poderoso dirigente reformista, que ya en el año 2000, invocando las mismas razones que hoy lo mueven a enfrentar a Juan Bo (no haber conseguido dádivas y prebendas), renunció airadamente del gobernante PLD, a cuyas filas se unió desesperadamente buscando un salvataje económico que finalmente no consiguió. Por ese entonces, tras no lograr detener varios embargos inmobiliarios ejecutados por el Banco del Estado, el Reservas, ni conseguir con la dirigencia peledeísta la inyección de capital efectivo de urgencia para conjurar su asfixiante cuadro económico, Guareño dió una penosa demostración de oportunismo y chantaje político, al salir personalmente a pintar de negro todos los letreros morados que tenía diseminados por Tamboril en el marco de un movimiento coyuntural de "búsqueda" que él mismo se inventó bajo el nombre "Danilo-Guareño PLD 2000". En ese caso, como en el actual, el hombre salió despavorido y lanzando públicamente epítetos impresentables y enteramente peyorativos "porque no le consiguieron lo suyo". Del PLD llegó incluso a decir en su momento que era un nido de maleantes y perversos, y se rehusó durante largos años a reunirse con dirigentes de esa entidad, pretextando las más atroces y variopintas razones. Hoy, sin embargo, ha tenido que cumplir penosamente aquella sentencia de que "al que escupe hacia arriba...la saliva la cae en la cara". Ha vuelto a un PLD que lo ha recibido por la puerta trasera, casi de contrabando, porque la dirigencia de ese partido, hoy más que nunca luce consciente de que mañana este ya pintoresco personaje tamborileño puede nuevamente observar un viraje de cien grados si no le cumplen, rápido y a tiempo, sus repentinos caprichos materiales.
EX-ALCALDE DE HAVERSTRAW, FRANCIS WASMER, DESMIENTE A GUAREÑO
El ex alcalde de la villa de Haverstraw, Francis Wasmer, ha reaccionado indignado con Rafael Guareño al que desmiente de manera enérgica por decir que fue el intermediario de que Juan Bo visitara Nueva York, como ha dicho en los medios de comunicación tamborileños. Al ser consultado sobre el particular, Wasmer afirmó que Guareño no tuvo nada que ver en la consecución del visado a Juan Bo y su comitiva del cabildo local, dejando claro que las diligencias en ese orden fueron encaminadas exclusivamente por el periodista Johan Rosario. Destacó que el documento firmado por él (Francis Wassmer) en su calidad de Alcalde fue concebido por el propio Johan Rosario, quien apeló al estrecho vínculo que mantenía con el entonces poderoso funcionario neoyorkino, de quien el comunicador y escritor tamborileño fungió por más de un año como asesor para el área hispana. Francis Wassmer ha negado públicamente que Guareño intercediera en el tema de las invitaciones y aclaró que las diligencias para los visados fueron hechas única y exclusivamente por Johan, a cuya petición cedió gustosamente. Dijo que aprecia a Rafael Guareño y que valora el cálido trato que le ofreció durante la visita oficial que giró a Tamboril, así como el papel protagónico que jugó durante la visita de Juan Bo a Haverstraw, pero que no puede permitir que se atribuya diligencias quen no ha hecho con el simple objetivo de hacer daño a la figura del alcalde tamborileño, al que Wassmer dijo aún considerar como "un amigo muy especial". Destacó la participación de Guareño en la organización del acto realizado en esta localidad neoyorquina que él dirigía a la sazón, pero reiteró que en realidad no tuvo nada que ver en la consecución de las visas a la comitiva tamborileña. "El listado completo me fue sometido por Johan Rosario; a él le deben agradecer sus compatriotas tamborileños que lograron ser visados y vinieron por primera vez a esta gran Nación Norteamericana. Todos los esfuerzos en ese sentido fueron hechos únicamente por él, de forma totalmente incondicional. Nosotros vimos la sana intención que él tenía de ayudar a sus compueblanos en ese sentido, y procedimos sin reparo. El contacto verbal siempre fue con Johan o con Ramón Soto (del periódico El Sol), pues como Guareño no habla inglés, en las ocasiones que conversábamos tenía que ser siempre con Johan al lado traduciendo todo; honestamente no recuerdo que el tema de las invitaciones a las personalidades tamborileñas haya sido siquiera tratado en presencia de mi amigo Rafael Guareño", sentenció Wassmer.
CARTA PÚBLICA DE RAFAEL GUAREÑO EN APOYO A JUAN BO.
Entendiendo que mi pueblo está por encima de todo y que aún me quedan capítulos abiertos en lo que a política respecta, he tomado la crucial decisión de luchar nuevamente por el bienestar de mi amado Tamboril. La política, hoy asaltada por ruines personeros de la codicia, merece y precisa de un cambio impostergable. El funcionario público debe ir a las instituciones a servir sanamente, sin ansias materiales ajenas a sus legítimos ingresos y dotado de un sentimiento de servicio puro. Y eso no es lo que está ocurriendo actualmente, salvo honrosas excepciones. En virtud de esto, y apreciando en su justa medida la entrega seria y firme de un síndico que por las noches parece acostarse con todo y zapatos por si tiene que encarar cualquier trabajo de madrugada, resulta imperativo que Tamboril siga la ruta del crecimiento sostenido encaminado con notable éxito por Francisco Álvarez “Juan Bo”, cuyas ejecutorias durante estos años han permitido la consolidación de Tamboril como municipio progresista y en constante desarrollo. Para ello Juan Bo debe tener a su lado gente que le ayuden sin condiciones en la ardua tarea de seguir impulsando a Tamboril por el bienestar. Mi interés es volver al Ayuntamiento de Tamboril para ayudarlo a él de manera incondicional, y, por supuesto, ayudar con ello a mi pueblo en todos los aspectos. La construcción de la Cancha y de varios tramos de la Presidente Vásquez, hablan del calibre que tiene Juan Bo como síndico y de su empeño por el crecimiento de la comunidad. Y lo acreditaron ante mis ojos como un hombre de trabajo y tesón. Desde entonces ha tenido mi apoyo y admiración. Es por eso que no tendría reparo alguno en sumarme a su causa, porque la entiendo y comparto plenamente. En ese orden, vale decir -abundando sobre mi experiencia en el ámbito público- que cuento con un prontuario serio, respaldado por mi manejo dentro del Ayuntamiento en el período 1994-98. En ese lapso, además de Regidor, fungí como Presidente de la Sala Capitular, y nunca por mis manos paso prebenda alguna y tampoco me subordiné a propuestas indecorosas o lesivas a los intereses del municipio. Nunca por manos de Rafael Guareño circuló dinero oscuro para impulsar resoluciones. Antes bien doné siempre, mes por mes, el 100% por ciento de mis ingresos. Los bolsillos de los contribuyentes ya no aguantan más robos, ni la impunidad acordada en aposentos, pero menos aún la apatía e indiferencia de quienes deben buscarle solución a los problemas puntuales que aquejan a las grandes mayorías y, sin embargo, acaban traicionando a su gente. Las pruebas de que siempre derivé mi salario hacia la solución de males imperantes en el pueblo están recogidas en todas y cada una de las páginas de la revista El Tamborileño de entonces. Se lograron resolver muchos temas comunales, que por pequeños, pasaban inadvertidos para las autoridades. Desde la colocación de simples lámparas y bombillos, limpieza de calles y avenidas, tendidos eléctricos, donación de útiles escolares y deportivos y leche a niños desnutridos, hasta la entrega de cientos de libros a la Biblioteca Municipal Tomás Hernández Franco. Pese al precario ingreso percibido en la época, en 4 años se ejecutaron muchas pequeñas obras y proyectos a favor del pueblo. Hoy por hoy he logrado cultivar grandes amistades en el orden internacional, relacionados en los principales puestos de importancia dentro de la ciudad de Nueva York. Con Rafael Guareno como regidor, Tamboril ganaría por partida doble, pues donaría el 50% de mi eventual salario a los más necesitados, y esto lo anuncio desde ya, a la par de diligenciar ayudas y donaciones importantes a favor de Tamboril. El posicionamiento que hoy tengo en Nueva York, cuyas autoridades designaron un día (el 19 de Abril en mi nombre) me permite hablar en directo con quienes tienen peso y poder de decisión para ayudar. Y ayudar en grande. Me ofrezco a favor de mi pueblo, asumiendo un sacrificio necesario, en el entendido de que como bien reza el lema: ya Juan Bo es de por si fuerte, pero con la integración de Guareño es totalmente cierto que el PRD gana Seguro. Espero contar con el apoyo de las grandes masas perredeístas, de cuyo valor me he dado cuenta con el paso del tiempo, sobre todo en el caso particular de Tamboril, en donde ese partido, con Francisco Álvarez Juan Bo como líder principal, ha llevado al municipio por sendas de bien y crecimiento. Y eso nadie puede ignorarlo, porque como lo dice el refrán: “lo que está a la vista no necesita espejuelos"
Firma: Rafael Guareño.
MAS CLARO, NI EL AGUA...




definitivamente rafael guareno esta totalmente fuera de control y de juicio !! desia mi abuela una cosa es con guitarra y otra con violin !!
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