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¿Tu hijo tiene demasiado juguetes?


Hace unos 20 años, los pequeños de entonces solo teníamos el chance de percibir el olor de juguete nuevo el Día de los Santos Reyes. Hoy convertidos en padres y madres, develamos el misterio de los magos de oriente y le quitamos parte de la emoción que viene envuelta en el regalo con las recurrentes compras de juguete, las cuales se hacen en compañía de los peques e incluso complaciendo peticiones estrictas sobre las condiciones, formas, colores, marcas y el costo de los mismos. Además de malcriar y desdibujar los límites que todo niño necesita, la acumulación de juguetes plantea otra situación, tan grave como la relacionada al tema de los valores. Al llenarlos de objetos que caminan, hablan, hacen, con historias y formatos pre-establecidos por los fabricantes, les cerramos las puertas al mundo de la imaginación, ese espacio mágico que es capaz de convertir un cartón de leche vacío en un flamante carro o en un guante de béisbol o los retazos de la ropa de mamá en un vestido glamoroso para la muñeca. Otro punto a tomar en cuenta es que la presencia del juguete no asegura el juego, la acción lúdica e imaginativa, tampoco la interacción social. "Los juguetes no son un sustituto de las relaciones entre la familia o el núcleo de convivencia y los hijos, sino un medio o un complemento para establecer relaciones", proclaman los expertos del Departamento de Protección al Menor del gobierno de las Islas Baleares, España, que en su página oficial ofrece a los padres acertadas recomendaciones para evitar niños solos, cubiertos de objetos lúdicos. En el Dossier El Juego Infantil y los Juguetes estos expertos sugieren dar la espalda a la cultura consumista, no saturar a los peques con juguetes, más bien hay que incentivarlos para que "inventen sus propios juegos" y coordinar actividades lúdicas que le permitan estar en compañía de sus iguales. Una media de tres juguetes por niño, leíste bien, solo tres juguetes por niño, es una cantidad razonable para tener en la caja mágica del cuarto, lo demás sobra. ¿Te parece exagerado? Observa a tu peque y comprueba el número de juguetes a los que presta atención, el resto permanece en el baúl y salen de allí cuando llegan los amiguitos. Si el cuarto de tu hijo está lleno de juguetes considera la posibilidad de regalar, por los menos, la mitad de ellos a otros niños que los deseen. Integra a tu hijo en esta actividad, hablándole de la importancia de compartir lo que tiene. Elije objetos lúdicos de calidad, que promuevan su desarrollo psicomotor, sus habilidades, talentos y destrezas. En vez de juguetes, regálale un libro, una clase extracurricular o bien materiales para hacer sus propias creaciones. Para premiarlo por un buena acción, planifica una actividad juntos, tus peques te lo agradecerán.

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