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Por qué tienen derecho a quemar el Corán


Los únicos que podrían impedir que el sábado el pastor evangélico Terry Jones cumpla su promesa (o amenaza) de hacer una fogata con ejemplares del Corán para marcar el noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 son los bomberos. A Jones le han caído encima los mayores poderes de la Tierra, desde el Vaticano hasta el Departamento de Estado y Naciones Unidas, y sin embargo nadie podrá evitar que exprese como quiera lo que siente contra el Islam y su libro sagrado, al que considera repleto de mentiras.

Quema del Corán: ¿gesto inocuo?

Los bomberos de Gainsville, el pueblo del norte de la Florida en donde Jones regenta la pequeña y hasta hace poco desconocida iglesia Centro de Divulgación Mundial Paloma de la Paz, le han negado el permiso para la fogata que está convocando aduciendo que es "un riesgo para la seguridad" del vecindario. El pastor aseguró el miércoles que sigue con sus sus planes, y sus abogados aclaran que no se trata de un permiso bomberil sino del sacrosanto derecho de expresión que garantiza la primera enmienda de la Constitución de los EE.UU. No puede ejercerse ningún control desde el gobierno de EE.UU. para evitar esta quema de libros. El principio está en la primera enmienda de la carta magna de EE.UU.: todo ciudadano tiene derecho a expresar su opinión de la manera que crea conveniente, sin que ninguna autoridad o persona pueda controlarlo o impedirlo. Hasta quemar la bandera nacional estadounidense es una forma de protesta legal -aunque resulte antipático y antipatriótico a muchos- como sancionó en 1979 la Corte Suprema de Justicia, recordando que la libre expresión incentiva el debate. Según explicaron a BBC Mundo fuentes del Departamento de Justicia, "ningún control puede ejercerse desde el gobierno para evitar esta quema de libros". No importa cuán ofensivo pueda ser el mensaje, si es cuestionado por la mayoría de los ciudadanos o si tiene un efecto potencialmente dañino para las relaciones interreligiosas en la comunidad, en el país o en todo el mundo. Las fuentes aclararon que la libertad de expresión sólo puede ser controlada si se incita a la violencia contra un grupo específico, es decir "si el pastor Jones convocara a una marcha para golpear musulmanes después de la que quema del Corán". Ya ha habido protestas contra la quema del Corán en varias partes del mundo musulmán. La situación reta los principios de quienes simultáneamente promueven tolerancia y libertad religiosa y defienden el cumplimiento de la primera enmienda. La Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por sus siglas en inglés) la organización de defensa de derechos humanos más grande del país, condena la iniciativa de Jones, pero reconoce que "ejerce un derecho constitucionalmente protegido". "Estamos preocupados por el aparente aumento de actividades antimusulmanas en el país, pero al mismo tiempo la respuesta no es restringir el derecho de la gente a expresarse o protestar, aunque sea un discurso ofensivo o de mal gusto", aseguró a BBC Mundo, Daniel Mach, director del Programa de Libertad de Religión del ACLU.

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