He aquí un caso interesante -y raro, debo decir: una chica que estaba comprometida y ya con fecha para casarse fue plantada brutalmente por su fiancé tan pronto él se enteró que la deuda escolar de su prometida en cuestión era demasiado alta. Según un artículo este fin de semana en el New York Times, Alison Brooke se quedó sin novio y sin boda tan pronto él se enteró que debía $100,000 en los préstamos que había pedido para la universidad. Lo más interesante es que el caso de esta pareja parece ser uno de muchos más; porque ahora resulta que los jóvenes no quieren cargar con deudas de sus parejas a la hora de casarse. Si una persona trae una deuda gigantesca a la relación de pareja, ¿quién es al final el que es responsable de pagar esa obligación? Después de todo, una deuda grande (digamos, mayor a los $100,000) va a afectar cada decisión financiera que tome la pareja; desde comprar una casa hasta cuántos hijos deberán tener. Y es que es para pensarse: imagínate que terminas de pagar esos $50,000 que tenías en préstamos escolares y no tienes ninguna deuda bancaria o de tarjeta de crédito, pero de pronto resulta que tu prometido aún debe miles y miles de dólares por su universidad. ¿Te casarías aun con él aun a sabiendas de que -eventualmente- tú podrías terminar haciéndote cargo de esa deuda? *Tomado de: www.zabalaaldia.com
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