Por Johan Rosario
En días recientes el reconocido comunicador criollo fue objeto de una mordaz crítica por "quebrantar las convenciones" del tradicional lector de noticias, que desde siempre ha sido proyectado tieso, cual maniquí de tienda. Félix Victorino se ha atrevido a transgredir ese tabú, y la fórmula ciertamente ha dado resultado. Su segmento en Súper Exitos, al menos en lo que a New York respecta e imagino que lo propio sucede en dominicana, ha calado ampliamente en el gusto del público. Hay un detalle inobservado por Quiñones en su crónica de Diario Libre -de la cual nos hicimos eco en este medio- : Victorino gusta más por el fondo que por la forma. Sus comentarios, sin dudas elocuentes, reflejan a un comunicador de fuste, a un hombre cuyo norte primordial es abordar objetivamente las noticias, sin miedo ni tapujos. En un medio en el que escasea tanto la verdad, hay que encaramar a un pedestal a quienes sí la dicen. Importa poco si se tuerce, si se rasca la cabeza o si emplea un estilo altisonante. Lo que sí importa, a la postre, es que Félix Victorino se maneja de forma rectilínea y equilibrada -además, cómo no aplaudir a quien desde el solemne foro de un noticiario es capaz de matar una mosca en pleno aire, de ser menester. Esa naturalidad no tiene precio -y Barack Obama bien que lo sabe- empero cualquier otro presentador de noticias criollo se dejaría hasta picar de una avispa sin inmutarse ni parpadear, todo en aras de mantener una falsa compostura que lo deshumaniza y convierte en un virtual robot. De tal suerte que Victorino es humano, y parece ser eso lo que más lo ha conectado con el gran público que le sigue y aclama. Uso en este caso como ejemplo al aventajado de Jaime Bayly, cuya corbata azul de siempre fue duramente criticada en Miami. A esto, Bayly respondió con la sorna y burla consustancial a su estilo: "Uso en mi programa la corbata azul, la misma todos los días, porque el mérito de esto debe estar en el contenido de lo que hablo, no en los atuendos y adornos que me rodean. Va llegando el momento de probar que hasta desnudo, despeinado y desaliñado es posible captar la atención de un público serio. Lo mismo debería decirse de Victorino. Leamos la entrevista, pues.
Santo Domingo.- Antes de llegar a su primer trabajo (CDN) Félix Victorino tocó muchas puertas que no se abrieron por distintas razones, y una de ellas era su color de piel. Pocos (por no decir ninguno) presentadores de noticias morenos habían llegado hasta la pantalla chica. Gracias a su dedicación y a la oportunidad que le ofrecieron lo pudo lograr. Hoy tras más de 10 años sirviendo las noticias para que el público esté totalmente enterado, Félix ha logrado que su nombre esté en la mente de muchos dominicados. A unos les gusta su desenfado y su manera tan particular de contar los hechos; otros se limitan a criticar su “informalidad” en un oficio que hasta hace poco no se permitían muchas improvisaciones. Hoy Félix Victorino le cuenta a los lectores de LISTÍN DIARIO sobre su experiencia en este oficio, aclara dudas y enfrenta las críticas.
¿Hay quienes critican el estilo que has asumido para presentar las noticias?
Con mi llegada a este espacio ha sucedido un cambio radical. Trato de humanizar las noticias y le imprimo jocosidad, lo hago porque el segmento lo ve gente muy importante y lo uso para que la gente vea proyectada su voz. Debo hacer un mea culpa de que no he sido agradecido con los funcionarios que han escuchado las denuncias y han actuado como por ejemplo en el caso del jefe del Ejército Nacional.
¿Pero es que a veces se siente muy relajado a tal punto que Miguel y Raymon te han hecho una parodia de tu particular estilo?
Por ejemplo al mediodía le digo doña Brenda y Don Michael pero es parte de la jocosidad, es una manera chistosa, amigable y jocosa de referirme a ella y a él. Vi la parodia en Youtube y me gustó porque todo el que lo ve se muere de la risa, lo que significa que es muy divertido.
Vemos como hablas y opinas de todo, ¿es que no tienes censura?
Hasta ahora no me han puesto límites. Hay gente que me dice que le sorprende que yo diga todo lo que me venga en ganas y no me pase nada. No he tenido censura, al parecer hay mucho respeto hacia mi persona. Brenda me ha comentado que gente muy poderosa ve la sección mía al mediodía.
¿Ha valido la pena el cambio?
Ahora soy un poco más conocido en sectores sociales en los que CDN no llega a menos que ocurra algo muy grande, ahora me ven en todos lados”.
¿Entonces tu estilo es único, no imitas a nadie?
¿Por qué has asumido este estilo tan particular y jovial?
¿Cómo ves el relevo en la profesión que te desenvuelves?
¿Hay quienes te ven arrogante por televisión?
¿Tú le abriste las puertas a otros colegas de tez morena?





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