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Vasijas de semen


Por Grisbel Medina R/Sonajero

Como no es dado a cruzar el chin de peaje ni desandar las amapolas cibaeñas, el amigo le preguntó qué buscaba por Santiago.Descarado hasta los huesos y delante de varias personas, el político le confesó que vino a resolver un problemita porque “una muchachita le quedó preñá”. En otra época, un apuesto diputado santiaguero fue visitante furtivo de una chica que, después de húmedas sesiones e intercambios no de disparos, embarazó en la zona sur.El niño lo declaró cuando ya estaba en el colegio. A estas alturas, el asambleísta no recuerda que la madre de su primogénito, con su anuencia y por gustosa fecundación suya, se sacó varias barrigas. Imagino que en el templillo alquilado del placer, muchas veces juró que la amaba.Esos casos conocidos desarropan la hipocresía que pende de una buena parte del Congreso, evidenciada durante la aprobación del artículo 30 o el mentiroso “triunfo de la vida” cuando la mayoría no se pronuncia ante el aumento de crímenes contra mujeres.Ellas, las mujeres asesinadas cada día y medio en este país no conmueven a la Asamblea y mucho menos al diputado ¿hijo de quién? (condenado por tráfico de personas, Radhamés –Lalamés Chino – García) quien mandó a adolescentes y mujeres violadas a tirarse de nalgas en una escalera si querían abortar.Es obvio que Miguel Vargas Maldonado, padre oficial de tres varones, renunció a los votos femeninos al negarle derechos fundamentales y reproductivos a las dominicanas mandando a los perredeístas a bendecir el artículo 30 para evitar sermones y mal de ojos de la cúpula católica. Y el iluminado Presidente que redactó el artículo y luego acomodó su discurso en Europa donde se pronunció a favor de la ciencia y los derechos de las mujeres, después del tollo dejó que sus legisladores “hicieran su voluntad”.Y está claro que siguieron el instinto reeleccionista votando a favor del 30 para mantenerse friitos con la iglesia. O sea, a decir del compositor Víctor Víctor, cada uno aseguró votos cristianos sacrificando la vida de las mujeres. Yo apelo a la memoria contra el olvido. Aspiro a que no olvidemos y valoremos la posición de aquellos legisladores y legisladoras que nos consideraron personas, no vasijas de semen.

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