Por Ignacio Guerrero/Candilejas
(La Información de Santiago)
Desde muy adolescente, niño aún, Johan Rosario dio muestras de una asombrosa capacidad. Se desplazaba con entusiamo a Santiago desde su natal Tamboril para promover sus ideas.
Al cabo de unos años, el niño que vimos cultivar un estilo de redacción muy particular, se convirtió en una voz y pluma respetadas en todo Santiago, a través de las columnas que publicaba en los diarios y de un programa de televisión donde dio muestras de pertenecer a un reducido círculo de intelectuales, cada vez menos abundantes en la zona. Le felicitamos por sus tempranos éxitos.